Ese quizás
cicatrizado bajo la pureza de unas sabanas
Esa paloma cansada
refugiada en su forjado nido
Ese tal vez
disfrazado de mentiras
Esa lluvia que bañaba
los motivos.
Ese silbido aspirante
a un estallido latente
Un castigo que funde
las farolas y un pecado que las enciende
Un susurro entre
palabras que no dicen nada
Una tarde versándote
al oído con las luces apagadas
Porque diciembre fue
frió pero a la vez quemaba
Esa marioneta movida
por el viento
Esa suerte en manos
de un sargento
Esa palabra
procedente de tu boca
Ese regalo que jamás
llego a ser abierto
Ese invierno que
buscaba un abrigo bajo el que resguardarse
Un fracaso que robaba
el tiempo a los momentos más inusuales
Esos incesantes
delirios que penetraban
Y esa silueta
escondida tras los rosales
Porque diciembre fue
un principio
Un principio que no
acaba.

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