A veces el solo hecho de pensar hacia un futuro no tan lejano, te sumerge en
ese inquebrantable laberinto que llevas forjado dentro de ti durante el paso de
los años…
Quizá por miedo a
fracasar, por miedo a que se desvanezcan tus ganas o simplemente, por afrontar el destino que se postra ante ti, que
se muestra ante tus ojos, tan oscuro
como una nube rompiendo a llorar entre la
multitud de la gente…
Piensas que ese
silbido que te llama, no esta hecho para alguien como tú y te sientas a esperar
otro tren, que quizás que jamás llegue… a
llenar tu cabeza de pensamientos que te hunden imperceptiblemente en el olvido,
a imaginar instantes amargos y ácidos que te diluyen y te abocan al pasado.
Porque hay tiempos
difíciles, y momentos que pondrán a prueba tus fuerzas, para exprimirlos uno a
uno sin dejar huella entre sus cenizas. Situaciones que te pedirán auxilio y
sueños que gritarán sonámbulos sobre tus distantes pasos en falso…
Por eso sal y rompe los muros que ocultan tus sábanas,
resucita al fénix que alumbra tus deseos y deja marcadas a fuego tus
posibilidades en ese camino, el que solo tu sabes donde llegará o donde está dispuesto a llegar… Agarra tu espíritu y
evita que la noche lo haga desaparecer entre las sombras. Y visualiza tu perseverancia como un oasis
oculto en tu desierto, que abastece tus fuerzas para seguir adelante.
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