Tiempo... esa palabra que se fue
esfumando en cada paso.
Esa lluvia que dejo de mojar mi piel, para mojar cada parpado.
Ese norte sin destino, y esas noches
de lujuria encendidas a la luz del alba.
Esas semillas en tu vientre, esas noches de
luna llena bajo tu falda...
Porque un adiós siempre escondía un
hasta luego.
Y después de cada llanto, su sonrisa volvía con ganas de
abrazarme.
Porque el amor de ciego, llegó a
perder su sentido.
Y mi mente la recuerda, como un poema, tan vacío…
Y mi mente la recuerda, como un poema, tan vacío…
Los momentos de soledad ya no son un te echo
de menos.
Las farolas ya no prenden con cada
paseo aferrado de su mano.
El cenicero en mi mesilla, ya no
consume el cigarro de un éxtasis.
Y tantas promesas en vano, y tantos quizás,
desapareciendo junto a los años.
Y Ya no habrá un punto y seguido que continúe
cada capítulo.
Y Ya no habrá momentos de tristeza por
no tenerla.
Porque el libro que empezamos terminó de ser escrito.
Porque ya no existirá el pecado junto
al ras de las aceras.

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